Definitivamente tengo que plantearme que algo estoy haciendo mal ( o bien, según se mire) . Los que me leéis (benditos seres llenos de luz y sabiduría) ya sabéis de sobra que, ¿a ver cómo lo digo? ¡me sacan de mis casillas los tags! Es ver la palabra nominación seguida del nombre del blog y se me ponen los pelos como escarpias (igualito que los concursantes de los Reality Shows, sólo que ellos ganan una pasta por ... ¡Por lo que sea que hagan!). Pero nada, ni apelando al dios de los nominados penitentes me libro. Y a ver, no me entendáis mal, sé que si me nomináis es porque pensáis en mi (que romántico) pero como he dicho ya más de una vez yo soy más de chocolate. Mucho chocolate.
En este caso, la maravillosa personita que se ha acordado de mí ( majísima ella ) es Lidia, a la que aprecio enormemente y admiro aún más, del blog La literatura de los dormidos despiertos . Hacedle una visita, y si sois inteligentes, ¡quedaros!
Bueno, vamos a ello. Y no, no explico de que va el tag porque el nombre ya es bastante claro, salvo por el hecho de que a mí se me pueda considerar blogger... jajajajaja, me parto.
